En las últimas décadas, la soja ha dejado de ser simplemente un alimento tradicional en las culturas asiáticas para convertirse en un verdadero aliado en la salud de las mujeres, especialmente durante la etapa del climaterio y la menopausia. Su secreto radica en las isoflavonas, compuestos bioactivos con estructura similar a los estrógenos humanos, que actúan como fitoestrógenos naturales.

Diversos estudios clínicos han demostrado que el consumo regular de isoflavonas de soja puede reducir significativamente la frecuencia e intensidad de los sofocos, uno de los síntomas más molestos de la menopausia. Pero sus beneficios no se detienen ahí: también se ha observado una mejora en la calidad de vida general, un efecto positivo sobre el perfil lipídico (colesterol) y un papel protector frente a la descalcificación ósea.
A nivel nutricional, la soja es una fuente excepcional de proteínas de alta calidad, comparable incluso a las de origen animal, y contiene grasas saludables, fibra, vitaminas y minerales esenciales como el magnesio, potasio y folatos. Su inclusión de manera regular en la dieta (ya sea en forma de tofu, bebidas vegetales o brotes) no solo puede ayudar a las mujeres a sobrellevar mejor los cambios hormonales, sino que también contribuye a la salud cardiovascular y ósea a largo plazo.
Aunque aún se requieren estudios más homogéneos para confirmar todos sus beneficios, la evidencia actual apoya con fuerza la incorporación de la soja como parte de una alimentación equilibrada para la mujer peri y postmenopáusica. Como siempre, será recomendable consultar con un profesional de la salud antes de hacer cambios importantes en la dieta, pero todo indica que la soja tiene mucho que ofrecer

BIBIOGRAFÍA
https://www.mentta.com/blog/propiedades-y-beneficios-de-la-soja/
https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112017001000008
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